El sol brillaba, pero la temperatura no pasaba de 2ºC, hacía frío. A las 8:50 ya estábamos sobre las bicis buscando el camino que nos llevaría hasta la verdadera aventura, la Urda-Calderina –pasando por el Reventón- acababa de comenzar. No tardamos mucho en entrar en calor, y a algunos ya nos sobraba alguna prenda, y tampoco tardamos mucho en llegar al famoso Reventón, una cuesta suelta y pina, muy técnica que te exige todo lo que tienes para subirla con gloria –que no sin pena-.
Después del Reventón comienza una bajada y el paso por unas fincas en zona de semi-sierra bastante bonita por el paisaje, también en este tramo, hasta llegar a la N-401 atravesamos una ganadería donde se pueden ver tremendos toros al ladito del camino, eso sí, al otro lado de la valla. Aunque eso no quita el miedo lo suficiente como para pasar despacio a su lado.
Cruzada la N-401 entramos en otra finca donde cogimos fuerza para ascender a La Calderina, un cerro donde los haya, desde donde se divisa una amplia zona Manchega, el pueblo de Urda, y algunos embalses.
El frío allí arriba se hacía notar, así que nos pusimos ropa de abrigo y nos bajamos –despacito y con buena letra- por el mismo camino de subida.
Quedaban 20 km +- para concluir la ruta y llegar hasta el pueblo de Urda por unos caminos buenos y anchos. Llegados al coche…cargamos las bicis y nos fuimos a comer al El Coto –segunda vez para algunos y primera para otros, pero para ninguno la última- donde nos metimos un buen entrecot entre pecho y espalda, con la promesa de regresar el año que viene. FOTOS AQUI









No hay comentarios:
Publicar un comentario